«Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros.» — Franz Kafka, en una carta a Oskar Pollak (1904).
A veces vivimos en «piloto automático», rodeados de pantallas y respuestas rápidas. Kafka nos recuerda que la gran literatura no está para darnos la razón ni para entretenernos sin más; está para despertarnos, para incomodarnos y para obligarnos a mirar donde duele o donde brilla la verdad.

